El Atlético Bembibre consiguió sumar la segunda victoria de la temporada, ante un gran rival como el Santa Marta, que aspira a todo esta temporada. Los aficionados rojiblancos no disfrutaban de una victoria de su equipo en partido oficial desde hace un año, cuando derrotaron a La Virgen del Camino para dedicarle el triunfo a Fernando Ministro en su primera visita a La Devesa después de sufrir el ictus que lo apartó del banquillo.

Comenzó el partido con mucha intensidad por parte de los dos equipos, pero con poco fútbol. El Bembibre, apremiado por la urgencia del resultado, abusaba de los lanzamientos largos, con poca efectividad y favoreciendo la labor de los charros, que cada vez daban mayor sensación de peligro. La primera ocasión de los locales no llegó hasta el minuto 23, y no fue en un balón largo, sino en una jugada de Tato por la banda izquierda, que se internó en el área y cedió atrás para Molina, que no consiguió enganchar bien el balón y el remate se marchó fuera.

El propio Tato, un minuto más tarde, remató con potencia un balón peinado dentro del área, obligando a lucirse a Charly para evitar el gol.

Tras el descanso el Bembibre adelantó las líneas e intensificó la presión, robando el balón en campo contrario. Ya no abusaba de los balones largos y combinaba bien en el centro del campo para abrir por las bandas, llegaba con mucho peligro al área, aunque le faltaba efectividad en los metros finales

El Santa Marta ponía la réplica a balón parado, y a punto estuvo de colarse el balón en la portería de Ivanildo tras un saque de esquina muy cerrado. La mejor ocasión de los salmantinos la tuvo Julio, tras una falta innecesaria al borde del área, que estrelló en el larguero ante el exceso de vista de Ivanildo. 

El Bembibre seguía mejorando en su juego y creando caca vez más peligro. Kun, que no nos tenía acostumbrados a mover mucho el banquillo, dio entrada a varios hombres de refresco. Los cambios dieron resultado y Deivis, que regresaba tras varias jornadas de descanso por lesión, ponía a los bercianos por delante. La conexión Tano y Monroy por la banda derecha parecía imparable y resultó letal. De ahí partió la jugada que, en el minuto 77, terminó con el centro al segundo palo, donde se encontraba Deivis, que controló el balón y con potencia lo colocó en el fondo de las mallas.

A los atléticos el recuerdo de lo que sucedió en La Virgen del Camino o frente al Astorga en La Devesa, parecía pesarles y volvieron los nervios en los minutos finales. El Santa Marta se lanzó a la desesperada en busca del empate, pero esta vez el Bembibre supo aguantar el resultado.

Con el tiempo ya cumplido Estévez veía la segunda amarilla al agarrar a Molina cuando intentaba marcharse a la contra y dejaba a los salmantinos en inferioridad. Incluso el propio Juani Molina tuvo el segundo en sus botas, poco antes de que el colegiado pitara el final.