El partido comenzó con mucha tensión y pocas ocasiones entre dos equipos que buscaban salir con el balón controlado desde la defensa y que al mismo tiempo ejercían una fuerte presión sobre su rival. El Bembibre daba sensación de peligro cada vez que se acercaba al área rival, pero fue el Júpiter quien creó la primera ocasión con un disparo desde fuera del área a los 23 minutos, que se marchó muy cerca del larguero de la portería defendida por Ivanildo.

Al Bembibre le estaba pasando factura los diez días de inactividad a causa del COVID y le faltaba la chispa que sí tenían los leoneses. Los rojiblancos cometían demasiados errores en el centro del campo, con pérdidas de balón que se convertían en peligrosos contraataques del Júpiter, aunque no prosperaban por la buena disposición de la defensa y porque a los 37 minutos Escarda cruzó mal el balón cuando se encontraba en una posición franca dentro del área. Albertín puso la réplica dos minutos mas tarde, al rematar un centro lateral de Monroy, también desde dentro del área, por encima del larguero.

Con el tiempo ya cumplido Tano fue objeto de un claro penalti que pudo decidir el partido y debió ver el juez de línea, pero no lo señaló, por lo que los dos equipos se retiraron al descanso con empate sin goles en el marcador.

La segunda parte no perdió en intensidad, pero sí en precisión, a lo que ayudó la fuerte lluvia que caía de forma intermitente sobre La Devesa y la mala actuación del colegiado, que tampoco estuvo muy acertado en sus decisiones, en especial a la hora de mostrar las cartulinas. 

Aunque el Bembibre mejoró en cuanto a actitud y la emoción se mantuvo hasta el último segundo por la incertidumbre del resultado y la frecuencia con la que el balón rondaba una y otra área, no se produjo ningún disparo entre los tres palos hasta la finalización del tiempo reglamentario, al que se llegó sin goles y con reparto justo de puntos.